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LA SERVA PADRONA (PERGOLESI)

El verdadero nombre de la familia era Draghi, pero se llamó Pergolesi, «los de Pérgola», donde Giovanni Battista nació el 4 de enero de 1710. Terminó en Napoles los estudios comenzados en su ciudad natal y allí comenzó simultáneamente la carrera de compositor. En 1732 escribió, en recuerdo del terremoto que acababa de suceder, una misa para diez voces. Al año siguiente compuso una ópera seria (II prigioniero superbo), en la que incluyó, de acuerdo con el gusto de la época, un intermezzo cómico en dos partes; y esta pequeña comedia (La serva padrona) le aseguró la inmortalidad en el teatro de ópera. Quiso el destino que su nombre se convirtiese en grito de guerra durante la gestación de la ópera cómica francesa. Alrededor de ella se desarrollaron en París las violentas luchas entre «bufonistas» y «antibufonistas», es decir, entre partidarios de la ópera bufa napolitana y una ópera cómica francesa todavía sin crear. Pero hacía mucho tiempo que Pergolesi había muerto.
Casi todas sus óperas restantes se han olvidado. De todos modos, ha vuelto a aparecer con éxito en el ámbito alemán (en 1962) su comedia para dos personajes Il gelosa schernito. Pergolesi, gravemente enfermo ya de tuberculosis, se retiró en 1735 a un monasterio de Pozzuoli. Allí terminó el Stabat mater y murió el 16 de marzo de 1736.
"La serva padrona" se estrenó en Napoles el 28 de agosto de 1733. ¿El contenido? Uberto Pandolphe, un viejo solterón, está cansado de su criada, autoritaria aunque muy bonita, y quiere huir de su tiranía casándola con quien sea, pero cuando la serva Serpina finge que se casará (con el imponente «capitán Tempesta», un soldado que mete miedo, aunque no es otro que el criado de la casa disfrazado), Pandolphe se conmueve y ofrece a la «pobre criatura» su propia mano, lo que de ninguna manera es la peor solución.
Este argumento insignificante dio para las dos breves escenas en que Pergolesi dividió su intermezzo, basado en el libreto de Gennaro Antonio Federico. Sólo hay dos cantantes, pues el «capitán Tempesta» sólo gesticula. La música es intensa, melodiosa, ingeniosa y cómica. Quien ponga suficiente ingenuidad, y parece como si éste fuera el extraño caso de muchas personas de nuestra época, disfrutará de esta pequeña obra.


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