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PRIMAVERA EN LOS APALACHES (COPLAND)

Aaron Copland, (Brooklyn, EE UU, 1900-North Tarrytown, id., 1990), fue un compositor y director de orquesta estadounidense. Nacido, como su colega y amigo Leonard Bernstein, en el seno de una familia judía de origen ruso, Copland inició su educación musical en Nueva York. En 1921 se trasladó a París, donde durante tres años recibió clases de composición de la célebre Nadia Boulanger. Sus obras más representativas se enmarcan dentro de una corriente que buscaba sus motivos de inspiración en el folclore estadounidense, a veces –como en el Concierto para clarinete, compuesto en 1948 para Benny Goodman– con reminiscencias del jazz. Los ballets Billy the Kid (1939), Rodeo (1942) y Primavera apalache (1944) son las partituras más destacadas y aplaudidas de esta etapa creativa de Copland, que cabría calificar de nacionalista. Con posterioridad, su estilo fue haciéndose más austero y abstracto, e integró técnicas más comprometidas con su tiempo histórico, como el dodecafonismo (Connotations, de 1962). Como director de orquesta se prodigó en la interpretación de su propia música.
Pasó por momentos económicos delicados, pero recibió la primera Beca Guggenheim otorgada a un compositor. Buscó definir en su obra un estilo norteamericano inconfundible, por lo que intentó acercarse al jazz y otras músicas populares, entre ellas la judía. Posteriormente, entró en un período de austeridad e intelectualidad en sus obras, para decantarse por una tendencia a "la simplicidad obligada", según sus palabras. También compuso música para películas, orquestas juveniles, ballet y para la ópera. Escribió varios libros divulgativos entre los que se destacan Los placeres de la música y Cómo escuchar la música.
“Primavera en los Apalaches”, de Aaron Copland fue compuesta entre 1943 y 1944 como ballet para Martha Graham, quien lo estrenó con su compañía en la Biblioteca del Congreso de Washington el 30 de octubre de 1944.
El mismo autor describe así esta obra:
“Primavera en los Apalaches, por lo general, se considera inspirada en el folclor. Pero la tonada de los Shakers: “es el don de ser simple”, es el único material foclórico que verdaderamente he citado en la pieza. Ritmos y melodías que sugieren un cierto ambiente norteamericano...y el uso de temas folclóricos específicos no son, después de todo, la misma cosa.
Como se sabe, me llevó casi un año terminar Primavera en los Apalaches y originariamente estaba orquestada para tan sólo trece intérpretes. Recuerdo que pensaba que era una locura dedicarle todo ese tiempo, porque sabía la corta vida que tienen la mayoría de los ballets y sus partituras.Pero la suite para orquesta sinfónica que extraje de Primavera en los Apalaches fue premiada con el Premio Pulitzer en 1945 y cobró vida propia. Realmente, tuvo mucho que ver con llevar mi nombre a un público más amplio”.
Este es el concepto de Copland y su música de Primavera en los Apalaches.
De acuerdo con Martha Graham, para quien fue compuesto, el ballet se refiere a “una celebración de pioneros, en la primavera, alrededor de una granja recién construída en las colinas de Pensilvania en la primera mitad del siglo pasado.La recién casada y el joven granjero, que es su marido, personifican las emociones, alegres e inquietas, a las que invita su nueva relación doméstica. Un viejo vecino sugiere de vez en cuando la sólida confianza en la experiencia.Un predicador y sus seguidores recuerdan a los fundadores del nuevo hogar los extraños y terribles aspectos del destino humano. Al final dejan a la nueva pareja tranquila y segura en su nueva casa”.

Copland Appalachian Spring from David Matthies on Vimeo.

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