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OBERTURA DE RUSLAN Y LUDMILA (GLINKA)


Glinka es comúnmente recordado como el fundador de la música nacionalista rusa. Sus influencias en Balakirev, quien se autodenominó líder del grupo de cinco compositores nacionalistas, fueron considerables. De niño tomó lecciones de piano de un pianista irlandés, John Field, pero en aquel entonces su relación con la música se mantuvo puramente a nivel de aficionado, hasta su visita a Italia y en 1833 a Berlín, las cuales permitieron que concentrara sus estudios y consecuentemente un grado mayor de seguridad en sus composiciones, las cuales ganaron una real atención en su país como en en extranjero.
Sus operas rusas ofrecían una síntesis de la manera de operar del occidente pero con melodía rusa, mientras que su música orquestal, con una instrumentación excelente, ofrecía una combinación de lo tradicional y lo exótico. Glinka murió en Berlín en 1857. Refiriéndose a la personalidad de Glinka, con pleno derecho los rusos le consideran “El sol de la música rusa”
Su creación, iluminada con la luz de las tradiciones espirituales de la cultura rusa, ha definido el camino del desarrollo de la música clásica rusa a lo largo de todo el siglo XIX. Gracias al alta instrucción, la grandeza del pensamiento, el saber alcanzar el nivel de la generalización filosófica, discutiendo el problema de “lo ruso y lo europeo”, Glinka hace unir los logros del arte musical extranjero con la canción popular rusa. A lo mejor, la frase suya que se ha hecho proverbial, exprese su idea principal de música: “El pueblo es el que crea la música, nosotros, los artistas, solo la arreglamos”.
Dos operas geniales de Glinka “La vida por el zar” (1836-1844); “Ruslan y Ludmila” (1845-1857). le hacen famoso no solo en Rusia, sino en el mundo entero.
“La vida por el Zar”, cuyo estreno tuvo lugar el 27 de noviembre de 1836, paso a la historia de la cultura rusa como el cumpleaños de la opera clásica nacional. La originalidad de Glinka se manifestó en su capacidad de encarnar por medios musicales el conflicto principal entre dos fuerzas contradictorias:-el pueblo ruso y los invasores polacos.
Años mas tarde, Glinka visita España. Estudia ávidamente cultura y vida casera españolas, reside en Fresdelval. La imagen romántica de España se forma a base del conocimiento de la vida real, las tradiciones, la música. El folclore español dicta al compositor un método especial en arreglar las cuestiones del material, forma y orquestación. Las nuevas ideas de Glinka fueron plasmadas en “Las oberturas españolas”.
Durante toda su vida Glinka iba componiendo varios romanceros y canciones. Entre las mejores romanzas del gran maestro figura la celebre elegía: “No me seduzcas” ( letra E.A. Baratinsky). Dejándose llevar por el genio de A.S. Pushkin el maestro crea tales romanzas como: “Estoy aquí, Inesilla”, “El céfiro de noche”, “La llama del deseo arde en la sangre”... Así mismo, Glinka ha creado mas de 70 composiciones vocales, y otras obras musicales, que forman el caudal de la música rusa:
Su primera opera “La Vida para el Zar” fue muy bien recibida en su debut en 1836. Su segunda opera completa “Ruslan y Lyudmila” con un libreto de Pushkin, tuvo menor aceptación en su debut en San Petersburgo en 1842. La overturas para estas operas fueron extraordinarias.
Viajar fuera de su país inspiró su influencia española de la Jota Aragonesa, un “Capricho Brillante” también conocida como “La Primera Overtura Española”. La segunda serie se expandió desde “Recuerdos de Castilla” hasta “Recuerdo de una noche de verano en Madrid” (Memorias de una Noche de Verano en Madrid) Sobre la base de la obertura “La noche en Madrid” están compuestos cuatro temas verídicos españoles: la Jota, el Vals moro, dos Seguidillas de la Mancha. “Kamarinskaya” escrita en Varsovia, usa material temático eslavo.
Ruslán y Liudmila es una excelsa ópera de Mijaíl Glinka. El libreto está basado en un poema de Alejandro Pushkin y fue escrito por varias personas. Fue estrenada el 9 de diciembre de 1842 en San Petersburgo.
El argumento es una adaptación de un cuento de hadas de Pushkin. La obertura es una pieza breve y llena de energía que se basa en tres temas: El de Ruslán, enérgico y guerrero; el de su amor por Ludmila, más tierno; y el del malvado enano Chernomor.


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