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NACIONALISMO RUSO: EL GRUPO DE LOS CINCO


Los países nórdicos incorporaron a la historia de la música con el polaco Chopin y el noruego Grieg. Sin embargo, fue al final del siglo XIX cuando comienzaron a crear un lenguaje propio, inspirado en las leyendas y costumbres locales. En Polonia encontramos a Moniuszko (creador de una ópera nacional polaca) y a Szymanowski, en Hungría a von Dohnanyi, en Dinamarca al sinfonista Carl Nielsen, en Noruega a Sinding y en Holanda al impresionista Diepenbrock. Pero la mayor actividad creativa se desarrolló sin duda en Rusia, cuna del Grupo de los Cinco (Balakirev, Borodin, Cui, Mussorgski y Rimski-Korsakov), que profundizaron la innovación nacionalista comenzada por Glinka y Chaikovski. Además se destacaron la obra del postromántico Rachmaninov, autor de una extensa literatura pianística, y Scriabin, que hizo una síntesis personal del wagnerismo, el impresionismo y su peculiar visión teosófica y mística, acercándose al atonalismo.
Todo aficionado a la música ha oído hablar del grupo de los Cinco, todos compositores rusos. Sin embargo, es posible que no todos hayan leído sus biografías y no sepan que todos ellos tenían detalles singulares, empezando por decir, que casi todos no eran músicos profesionales. El Grupo se formó en San Petersburgo, alrededor de 1860, con el propósito de ser fieles al patrimonio musical tradicional, sin embargo este propósito fue interpretado de manera muy personal por cada uno de ellos.
Balakirev, quien es reconocido como fundador del grupo, aunque estudió Ciencias, desde niño recibió clases de piano de su madre y a los 16 años perfeccionó su técnica con Kart Eirisch. Siguió los pasos Glinka, que fue el primer compositor ruso en defender las formas del nacionalismo musical, quien, en su momento, lo designo como su sucesor. Balakirev, a los 18 años, se presentó en San Petersburgo como pianista y compositor. Curiosamente, un rasgo notorio de su concepción como compositor, era su rechazo a la técnica porque la consideraba un obstáculo para la expresión musical. No obstante, a su iniciativa se debe el nacimiento de la Escuela Pública de Música. Al cumplir los 30 años, fue nombrado Director de la orquesta de la Sociedad Musical Rusa. En 1866 Sin embargo, su acérrimo cumplir los nacionalismo y su carácter depresivo y despótico fueron un estorbo a su desarrollo musical; por entonces, sufre una crisis nerviosa que le obliga a abandonar la música y emplearse como ferroviario para financiar su vida. También, hay que anotar que, desde los 21 años, sufrió de encefalitis, mal del que nunca se recuperó.
De sus obras citaremos Islamey, fantasía sobre aires nacionales, un centenar de piezas para piano, El Rey Lear, una Obertura española y otra Checa, sus poemas sinfónicos. En Bohemia y Rusia César Cui, hijo de un oficial francés, que decidió radicarse en Rusia después de la retirada de Napoleón, tenía el grado de general del ejército y se consagró como un experto en fortificaciones militares. Sin embargo, también destacó como compositor y crítico musical y tuvo mucha importancia en la fundación de Grupo; fue un compositor muy fecundo. Escribió óperas - El prisionero del Cáucaso, Angelo, El filibustero. Cui ayudó a Balakirev en la fundación del Grupo de los Cinco.
Alejandro Borodin, hijo ilegítimo del príncipe Gedianov, como la mayoría de los miembros del Grupo, no era un músico profesional, porque lo suyo era la Química y en esta disciplina logró un prestigio internacional y fue autor de importante tratados en esta materia. Fue atraído por Balakirev y entre sus aportes musicales destacan el poema sinfónico "En las estepas del Asia Central", tres sinfonías, su Cuarteto para cuerdas Nº2, un trío y un sexteto para cuerdas, un quinteto para piano y la ópera "El Príncipe Igor", inconclusa, que terminaron Rimski-Korsakov y Glazunov.
Citar la ópera "Boris Gudonov" o "Cuadros de una exposición", que orquestó Maurice Ravel (la obra fue esta originalmente para piano)son dos obras muy destacadas de Modesto Musorgsky, generalmente considerado como el más importante del Grupo. Su madre, Julia Ivanova le dio las primeras lecciones musicales. También ingresó a la Academia militar, pero siguió con la música y perfeccionó su técnica de piano con Herke, que era un reputado profesor de este instrumento. En esos años conoció a César Cui y éste le presentó a Balakirev, que le infundió sus ideas musicales y al poco tiempo, por su originalidad y temperamento apasionado, logró un lugar en el Grupo, pero su precaria condición económica y las frustraciones que sufrió por esta causa, lo llevaron a caer en el alcoholismo, que hicieron decaer su trabajo musical.
Rimsky-Korsakov, en su infancia estudió piano, pero a los 16 años entró en Academia Naval de San Petersburgo y como médico militar, fue Consejo de Estado y, además, catedrático de Química. Permaneció en la marina hasta 1873, pero ya en 1871 y hasta su muerte, enseñó composición e instrumentación en el Conservatorio de San Petersburgo. En 1861 había conocido a Balakirev e ingresó al Grupo de los Cinco.Tuvo como discípulos a Igor Stravinsky y Glazunov. Deben destacarse entre sus óperas
" Sadko", "El zar Saltán", "La noche de Navidad" y sus obras sinfónicas "Capricho español", "Scheherezade" y "La gran Pascua rusa", tres sinfonías, un concierto para piano y orquesta, oberturas y un sinnúmero de canciones populares rusas. También escribió dos obras didácticas "Tratado de armonía" y "Tratado de instrumentación".
Nacido en una familia aristocrática, Balakirev recibió sus primeras lecciones de piano de su madre. A los diez continuó los estudios de piano con Alexander Dubuque y Karl Eisrich. Trabajando como asistente de Eisrich, participó en eventos musicales con la orquesta privada del rico terrateniente Alexander Ulibishev. Fue por esa época que hizo sus primeros intentos creativos, aunque solamente de tipo amateur.
Cuando en 1853 llegó el momento de elegir una carrera, Balakirev se matriculó como estudiante de matemáticas en la Universidad de Kazan. Durante ese periodo continuó enseñando piano e interpretando ocasionalmente, pero también siguió con su preparación como ingeniero.
En 1855 Balakirev acompañó a su amigo y patrón Ulibishev a San Petersburgo, donde conoció, casi por casualidad, a Mikhail Glinka. Esto cambió el curso de su vida. Motivado por Glinka decidió dedicarse por completo a la música. Al año siguiente realizó su debut público como pianista y compositor estrenando su propio concierto para piano. Esto condujo a otras presentaciones y composiciones en los años posteriores.
Hacia comienzos de la década de 1860, Balakirev ya contaba con varios artistas a su alrededor y promovía aquel ideal de Glinka sobre la creación de un idioma musical nacional distintivo e independiente, contrario a los estilos germanos preferidos por los hermanos Rubinstein.
En 1863 comenzó a dirigir con regularidad en la recién inaugurada Escuela Libre de Música en San Petersburgo mostrando tanto su trabajo como el de sus alumnos. Balakirev encabezó entonces el grupo de compositores concido como Los Cinco Rusos y que además integraban Mussorgsky, Borodin, Cui y Rimsky-Korsakov.
Después de pasar varios meses en la región rusa del Cáucaso absorbiendo elementos de la música folclórica de la zona, Balakirev reemplazó a Anton Rubinstein como director de la Sociedad de Música Rusa en 1867. Al año siguiente fue nombrado director de la Escuela Libre. Sin embargo, problemas personales y económicos le obligaron a aceptar un trabajo en el ferrocarril de Varsovia. Lamentablemente fue despedido y en 1874 dejó su cargo en la Escuela Libre, desapareciendo casi por una década.
Mostrando cierta recuperación, Balakirev fue nombrado en 1883 director de la Capilla Imperial, un cargo principalmente administrativo que ocupó hasta el fin del siglo. Pasó la última década de su vida en el retiro, completando varias obras inconclusas y revisando otras. Se convirtió en una persona aislada, rechazaba a sus principales amigos y era maniáticamente religioso.
Balakirev compuso relativamente poco, pero a través de su influencia sobre Mussorgsky, Borodin y Rimsky-Korsakov tuvo un efecto enorme sobre el desarrollo de la música vocal y orquestal rusa. Balakirev les guió por el camino que condujo a la gran creación de cada uno. Sin embargo, él compuso lentamente y, de hecho, demoró 33 años en completar una de sus sinfonías. Notables son sus dos sinfonías, los poemas sinfónicos Tamara y Rusia, así como la fantasía para piano Islamey. A continuación, un fragmento de su Sinfonía nº2.


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