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JUPITER DE "LOS PLANETAS" (HOLST)


Gustav Holst fue un compositor británico, descendiente de cinco generaciones de músicos, conocido por sus obras basadas en la literatura hindú y en las canciones folclóricas inglesas. Nació en Cheltenham, Inglaterra. Su interés por el misticismo es patente en la suite orquestal Los planetas (1916), en la que cada movimiento describe las características que la astrología griega daba a cada uno de los planetas. Esta ha sido su obra más conocida, en donde combina una orquestación exuberante con poderosas melodías rítmicas.
Sus ancestros eran exiliados rusos de Riga. Su padre era pianista y quiso hacer de su hijo un talentoso intérprete. Aunque Gustav disfrutaba tocar piano tenía problemas en sus manos. Entonces comenzó a componer, pero no pudo conseguir ninguna beca para ingresar al Royal College of Music y otras academias de Londres. Su primer cargo lo ocupó en Wick Rissington. Pronto llegó a ser organista y director en la sociedad coral de Bourbon. Compuso una opereta, llamada Lansdowne Castle, que fue estrenada en el Cheltenham Corn Exchange en 1893. Aunque la música aparece muy influida por Arthur Sullivan, tal presentación fue tremendamente exitosa. Incluso su padre quedó impresionado y pidió dinero para enviar a Gustav al Royal College of Music con una matrícula regular. En este colegio estudió composición con Stanford, con quien no siempre estuvo de acuerdo pero a quien le agradeció mucho el haberle enseñado, sobretodo, a cómo ser su propio crítico.
A través de un compañero conoció la música de Wagner y después de escuchar a Mahler dirigiendo El Ocaso de los Dioses en el Covent Garden, Holst se convirtió en un ardiente entusiasta. Tristán e Isolda fue otra experiencia sobrecogedora. Asimismo lo fue escuchar Misa en Si Menor de Bach en el Three Choirs Festival en Worcester. Lamentablemente por la misma época su enfermedad en la mano derecha le forzó a dejar el piano definitivamente. Entonces decidió aprender trombón para poder tocar en orquestas y lograr algunos ingresos. También fue una experiencia útil para su labor como compositor. De hecho, fue mientras estudiaba trombón que ganó una beca que le permitió continuar con la carrera de composición en el Royal College of Music. En esta época compuso su primera ópera, The Revoke, la que consideró como Op.1. Su profesor Stanford la recibió con entusiasmo y casi logra presentarla en la Opera Comique de París, pero esto nunca se concretó.
En el otoño de 1895 Gustav conoció a Ralph Vaughan Williams. Fue el comienzo de una larga amistad y del hábito mutuo de mostrar sus composiciones mientras estaban trabajando en ellas. También discutían con otros colegas la poesía de Walt Whitman o las obras socialista de William Morris. Holst se unió al Hammersmith Socialist Club y escuchaba las charlas de Bernard Shaw. Condujo el coro del club en la casa de William Morris en Hammersmith Mall. Y se enamoró de su soprano más joven, Isobel Harrison, quien le persuadió a alimentarse mejor (por entonces Holst era vegetariano y no comía bien), a afeitarse la barba y a mejorar su vestuario.
Uno de los primeros trabajos estudiantiles de Holst data de 1897 y fue Winter Idyll, en donde la influencia de Wagner, Mendelssohn y Grieg aún es notable. Entretanto toca trombón en orquestas de teatros y órgano en varias iglesias londinenses. En el otoño de 1898 la compañía de ópera Carl Rosa le ofrece un puesto como trombonista y repetidor, lo que le permite dejar el Royal College of Music. En la compañía Holst preparó a los artistas en repertorios poco habituales. Y tocando trombón conoció la orquesta desde dentro y ya tenía en mente la orquestación de una obra mientras la componía.
Fue en 1895 que Holst comenzó a interesarse por la filosofía hindú y la literatura sánscrita. Su impulso inmediato fue musicalizar algunos himnos del Rig Veda, el más importante escrito hindú, pero como encontró que las traducciones inglesas eran poco fidedignas, decidió aprender sánscrito para poder traducirlos él mismo. Esto abrió un mundo completamente nuevo. En 1899 Holst comenzó a trabajar en una ópera, Sita, basándose en el mito hindú Ramayana. La labor se extendió hasta 1906 y le permitió desarrollar un estilo musical más directo. En 1900 escribió la Costwold Symphony, como una elegía a la memoria de William Morris, y completó su Ave María, la primera obra que publicó. En 1903 también escribió un poema sinfónico llamado Indra.
En 1901 Holst se casó con Isobel, y tras recibir una pequeña herencia por la muerte de su padre, ambos viajaron a Berlín por un corto tiempo. Retornó a Londres decidido a dejar el trombón y concentrarse en la composición, pero tal como Elgar, se desilusionó al ver que los editores rechazaban su música. Su esposa copió su música e hizo ropa para sus amigos para apoyar su decisión. Justo cuando la resolución de Holst empezó a debilitarse recibió una oferta de la Escuela James Allen de Dulwich para trabajar como profesor de canto. Vaughan Williams le había ayudado a obtener el puesto y Holst comenzaba con ello una destacada carrera como maestro.
En 1905 Holst fue nombrado Director de Música en la Escuela de Niñas de St.Paul en Hammersmith y pudo estrenar The Mystic Trumpeter en el Queens Hall. Esta obra basada en poesía de Walt Whitman fue una de sus últimas partituras influidas por Wagner, ya que un naciente interés por la canción folclórica inglesa le condujo al empleo de melodías más simples. En 1907 completó la música para Sita y comenzó a trabajar en el primer ciclo de himnos del Rig Veda. También compuso Somerset Rhapsody. Luego fue nombrado director musical en el Morley College para obreros y, aunque sus exigencias alejaron a muchos estudiantes, hubo nuevos y más entusiastas alumnos en sus exitosas clases.
Lamentablemente Holst no pudo lograr el Premio Ricordi con su ópera Sita y la depresión, unida a una sobrecarga de trabajo, le obligaron a tomar unas vacaciones. Viajó a Argelia y anduvo en bicicleta por el desierto. Tal experiencia le inspiró para componer su siguiente obra orquestal, Beni Mora, cuyo estreno no fue bien recibido a pesar de que Vaughan Williams afirmó que si la obra se hubiese presentado en París el éxito habría sido grandioso. De regreso a casa Holst comenzó a trabajar en otra ópera india llamada Savitri. Era una partitura de menores dimensiones, de poco más de treinta minutos de duración, escrita para tres solistas, un coro pequeño escondido y orquesta de cámara. Otras obras indias fueron los cuatro ciclos de himnos del Rig Veda, los Vedic Hymns para voz y piano, y la extensa partitura coral llamada The Cloud Messenger.
En el verano de 1911 el Morley College ofreció la primera representación que se realizaba de The Fairy Queen de Henry Purcell desde el siglo XVII. Como la partitura completa estaba perdida desde poco después de la muerte de Purcell, Holst encargó a varios estudiantes de Morley copiar las partes vocales y orquestales de los manuscritos. Fue una tarea colosal. Eran 500 páginas de manuscritos y los inexpertos copistas se demoraron un año en completar la labor. Para Holst esta producción fue lo más excitante que había realizado hasta entonces.
El estreno de The Cloud Messenger en 1912 fue todo un éxito, pero cuando el mismo Holst lo condujo fue un fracaso. Esto le deprimió y entonces decidió viajar a España. Allí Clifford Bax motivó un creciente interés por la astrología y mucho después de componer Los Planetas el compositor solía leer el futuro de sus amigos. En 1913 la nueva sección de música de St.Paul fue inaugurada y en su nueva sala Holst compuso la Suite St.Paul. también fue en esa época que comenzó a redescubrir a los compositores madrigalistas ingleses. Weelkes era su favorito de todos los compositores de la era Tudor, pero también adoraba a Byrd y a Purcell.
Sus primeras composiciones tras el comienzo de la guerra fue una musicalización de Dirge for Two Veterans de Walt Whitman, los mismos versos que Vaughan Williams incluyó en Dona Nobis Pacem. Holst también estaba comenzando a trabajar en Los Planetas y en 1916 organizó en Whitsun un evento musical que duró cuatro días, el Whitsuntide Festival, que pronto se convirtió en una tradición. En 1917 escribió The Hymn of Jesús basado en evangelios apócrifos. Con su usual prolijidad Holst aprendió suficiente griego como para traducir los textos originales. Entretanto Holst, al ser rechazado para el servicio activo en el ejército, consigue en la YMCA un puesto como organizador musical de las tropas en el medio oriente. Pero antes de partir su suite Los Planetas es estrenada en forma privada por Adrian Boult.
Holst volvió en 1919 y tomó nuevos cargos como maestro. Escribió la Ode to Death para coro y orquesta sobre textos de Whitman. En 1920 estrenó The Hymn of Jesus con el mismo éxito que Los Planetas. A comienzos de 1923 sufre un golpe en la cabeza al caer durante un ensayo, pero se recupera rápidamente y acepta una invitación para viajar a Norteamérica. En el trayecto compone el Fugal Concerto para flauta, oboe y cuerdas. Entretanto la British National Opera produce The Perfect Fool, un ballet cuya música es bien recibida pero cuya historia parece muy enigmática. Si bien a su retorno recibe una ovación tras una interpretación de Los Planetas, está a punto de sufrir una seria crisis nerviosa. Entonces recibe dinero de un mecenas anónimo para dedicarse a componer. Deja sus clases por tres meses pero comienza a sufrir fuertes dolores de cabeza. El ruido se transforma en una tortura. El tráfico, la gente hablando, los aplausos, todo le provoca dolor. Finalmente debe dejar todas sus actividades y hasta su muerte solamente enseña un poco en St.Paul.
En el periodo de descanso que siguió Holst compuso Choral Symphony y la ópera At the Boar basada en Falstaff. A comienzos de 1925 retornó a Londres y estrenó la ópera pero nuevamente fue un fracaso debido a todas sus complejidades. La sinfonía también fracasó pero una vez más Vaughan Williams fue el gran apoyo para el compositor. Por un tiempo no escribió otras partituras a gran escala con excepción de The Golden Goose y The Morning of the Year, dos ballets corales. En la primavera de 1927 los ciudadanos de Cheltenham organizaron un festival Holst. Y en febrero de 1928 se estrenó Egdon Heath, una obra dedicada a Thomas Arden. De 1928 también es The Moorside Suite para banda de bronces. En 1929 volvió a Norteamérica y compuso The Dream City, la primera de doce canciones sobre textos de Humbert Wolfe. En 1930 el contrapuntístico y bitonal Double Concerto recibió una crítica mixta, pero la Royal Philharmonic Society le otorgó una medalla de oro después de la interpretación. También en 1930 completó su decimotercera y última ópera, The Tale of the Wandering Scholar, y el brillante Hammersmith, A Prelude and Scherzo, escrito originalmente para la banda de la BBC.
La primera mitad de 1932 estuvo en la Universidad de Harvard realizando cursos y el segundo semestre estuvo enfermo a causa de una gastritis hemorrágica. Al año siguiente retornó a la creación con Lyric Movement para viola y orquesta y The Brook Green Suite. En ambos recuperó la espontaneidad que había perdido en la previa década. A fines de 1933 tuvo que ser internado para una operación delicada. Durante los meses siguientes comenzó a componer una sinfonía y en mayo fue operado. Aunque la intervención fue exitosa su corazón no resistió el esfuerzo y falleció dos días después. Sus cenizas fueron depositadas en la catedral de Chichester y, aparte de Los Planetas, su música cayó en el olvido. Solamente gracias a la labor de su hija Imogen Holst, sobretodo desde que comenzó a colaborar con Britten en 1964 y hasta su propia muerte en 1984, se ha accedido a su gran legado musical y se ha reconocido su contribución a la educación musical.
Su obra más célebre fue, sin duda, “The Planets” que sería estrenada en Londres en 1918 con enorme éxito bajo la batuta de Sir Adrian Boult.
Cada uno de los siete movimientos se corresponde con los planetas del sistema solar que eran conocidos en el momento de la composición (a parte de la Tierra, que no tiene representación musical).
Aunque en 1930 se descubre Plutón, Holst, músico ecléctico, todavía en vida, no mostró ningún interés en escribir un movimiento para este planeta. Pero en el año 2000, la Hallé Orchestra de Manchester, le solicitó al compositor británico Colin Matthews que escribiera un nuevo movimiento, “Plutón, el renovador”.
Los movimientos, más que una descripción de los planetas, son un retrato de los rasgos humanos que éstos encarnan.
“Marte, el que atrae la guerra”: abriendo con un ostinato amenazador de cinco pulsos por compás, evoca la violencia; tengamos en cuenta que la obra fue creada en plena I Guerra Mundial.
“Venus, la que trae la paz”: página mágica con sonoridades al borde del silencio. Los solos de las arpas y los vientos-madera enfatizan la dulzura de la diosa.
“Mercurio, el mensajero alado”: breve y ligero en scherzo que nos prepara para el siguiente movimiento.
“Júpiter, el que aporta alegría”: evoca la majestuosidad de este gigante celeste. Después se le añadió un texto patriótico que se convirtió en uno de los himnos ingleses (I vow to thee, my country).
“Saturno, el que trae la vejez”: modelos cansinos y acordes fuertes, con un principio inquietante y que finaliza con una calma absoluta, con acordes fuertes que añaden pesadez al canto fúnebre del metal.
“Urano, el mago”: un segundo scherzo, más violento y no tan festivo. Este movimiento muestra la naturaleza cambiante del espíritu humano.
Y ya para terminar, “Neptuno, el místico”: alcanzando los límites del sistema solar, se escuchan sonoridades etéreas y fantásticas, añadiéndose a la orquesta, ya al final, un coro femenino que no articula palabra alguna, con influencia de Nocturnes de Debussy.

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