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EL ROMANTICISMO


El Romanticismo fue una reacción contra el espíritu racional e hipercrítico de la Ilustración y el Neoclasicismo, y favorecía ante todo la supremacía del sentimiento frente a la razón, del liberalismo frente al despotismo ilustrado, de la originalidad frente a la tradición grecolatina, de la creatividad frente a la imitación neoclásica y de la obra imperfecta, inacabada y abierta frente a la obra perfecta, concluida y cerrada. Los autores despreciaban el materialismo burgués y preconizaban el liberalismo en política y el amor libre.
Los compositores anteriores al romanticismo descendían de familias de músicos. En el siglo XIX en cambio, aparecieron artistas de una clase media ilustrada, hecho que afectó a su visión del mundo, las artes y particularmente la música. En 1798 Novalis escribe: "El mundo debe ser romantizado. Así volverá a encontrar el sentido originario. Al otorgar a lo general un sentido elevado, a lo habitual una apariencia enigmática, a lo conocido la dignidad de lo ignorado y a lo finito un aspecto infinito, lo estoy romantizando". Y Weber añade: "Corresponde al verdadero maestro el dominio de la propia sensibilidad, de la ajena, así como la reproducción del sentimiento que él ha creado mediante aquellos colores y modulaciones, capaces de componer de inmediato un cuadro consumado en el alma del oyente".
Lo pasional y sentimental traducido en una impronta personal muy marcada en la obra de algunos creadores caracteriza al romanticismo. La siguiente es una primera aproximación a los compositores que abrieron el camino a esta nuevo modo de comprender y vivenciar la música. Todos les deben su inspiración a los maestros del pasado, aunque les confieren una nueva personalidad, desde el J. S. Bach recuperado de Mendelssohn, al Haydn modélico de Schubert o la opulenta tradición operística que concluye en Rossini. Simultáneamente, su obra fue objeto de culto y admiración de la joven generación de creadores que nacía sin complejos, como el imaginativo y exuberante Berlioz, el virtuoso y bonvivant Liszt, el atormentado Schumann que encontró en las canciones de Schubert la pasión eterna de la música, o la vena patriótica y ensoñadora de Chopin. Son algunos de los ejemplos de un estilo que mira con respeto a las obras de madurez de Beethoven.
Paganini es uno de los primeros románticos y casi un paradigma. Aquí vemos al actor Klaus Kinski interpretando al músico y su virtuosismo con el violín en una reciente película.




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