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EL RENACIMIENTO-O MAGNUM MISTERIUM (PALESTRINA)


El Renacimiento significó un período de sorprendente despertar cultural. Fue la era en que el arte, la arquitectura, la literatura y la música comenzaron a florecer más allá de las sombrías limitaciones impuestas por la Iglesia. Había música por doquier y se escuchaba en los castillos, los palacios y en las iglesias, donde la reforma había dividido a la cristiandad en católicos y protestantes.Durante el siglo XVI, en las principales ciudades-estado de Italia florecieron las artes y se cantaron a los nuevos poetas, como Torquato Tasso, Ariosto, Bembo, Guarini, Marino o Della Casa. Abundaron las escuelas y estilos particulares, pero en todas las regiones se bregó por la unión del texto con la música, en especial con los madrigales, entre cuyos cultores encontramos a Marenzio y el oscuro Cario Gesualdo.
El Renacimiento estimuló las investigaciones teóricas y los experimentos académicos también, que desglosan con técnica y detalle los entresijos del ritmo y la armonía. Esta discusión se trasladó a las tertulias de la "Camerata" de Florencia, inspirada en una innovada visión del helenismo clásico, y que inspiró el manifiesto de Vicenzo Galilei (padre del astrónomo) denominado Diálogo de la música antigua y moderna. Las ciudades italianas son espacios de creación donde coexisten los mejores artistas de la época: flamencos (Willaert, Wert y Lasso), españoles (Victoria, Guerrero y Morales), venecianos (Gabrieli) y romanos (Palestrina).
Giovanni da Palestrina Italia [1525-1594], fue compositor de música sacra, género para el que compuso 102 misas, unos 300 motetes y 133 madrigales con textos profanos. Brillante organista que estudió con Mallapert y Lebel y tal vez con Arcadelt. Impresionó al cardenal Giovanni Maria del Monte, luego papa Julio III, que lo contrató como maestro de coro. A él dedicó Palestrina, su primer libro de misas. Aunque trabajó como cantor de la capilla Sixtina, debió renunciar al puesto cuando se casó por primera vez (lo haría otra vez más y tendría hijos que fallecieron víctimas de la peste). En 1577 el papa Gregorio XIII le encargó (junto con Aníbal Zoilo) la corrección del repertorio gregoriano. Su estilo fue muy característico en el tratamiento de la prosodia de los textos (la acomodación de sílabas a notas), siempre sujeto a su propiedad de cantable. Aquí tenemos su excelente "O Magnum Misterium".

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