domingo

OBERTURA DE EL MURCIELAGO (JOHANN STRAUSS II)


Johann Strauss II nació en Viena el 25 de Octubre de 1825. Respondió rápidamente a la música sin importarle las contradicciones de su padre. Su padre, Johann Strauss I, también compositor y conductor, no quería que sus hijos se envolvieran en la difícil y estresante vida de la música. Cuando el padre de Johann lo escuchó practicar con el violín, le arrebato el instrumento guardándolo fuera del alcance del muchacho. Al día siguiente la madre de Johann compró un violín e hizo algunos arreglos para que él pudiera practicar en la casa de un amigo. El joven Johann estudió violín y piano, llegando a la composición cuando tenía alrededor de diez y seis años. Primeramente compuso música para la iglesia, pero después se destaco dirigiendo y componiendo valses y polcas.
A la edad de los diecinueve, Strauss condujo por primera vez en una noche de baile. El tocó algunos de sus valses y otros de su padre, los cuales fueron recibidos con mucha aceptación. El aplauso fue tan generoso que tuvo que tocar una de sus piezas musicales diecinueve veces. Strauss decidió tomar una gira en Europa la cual le ayudó a establecer una gran reputación. El toque elegante del artista y la viveza de su música capturaron la admiración tanto de serios compositores de su tiempo así como del público en general. En 1872, el artista hizo un viaje especial a Boston donde condujo un concierto de 20, 000 cantantes y varias orquestas. Olvidándose de las pasadas discrepancias, él y su padre continuamente conducían sus propias orquestas compartidos conciertos. Los valses de Johann Strauss II se convirtieron en piezas muy populares que se escuchaban y tocaban internacionalmente aun sin la existencia de la radio u otro medio de difusión.
En 1862, Strauss se unió matrimonialmente con la cantante de opera Jetty Treffs, quien sirvió de gran inspiración para él. Cuando el compositor Jacques Offenbach visitó a Johann y le dijo que debería escribir operetas, Strauss muy respetuosamente le contestó que su música no era apropiada para la plataforma. Jetty tomó seriamente la sugerencia de Offenbach y secretamente le hizo arreglos vocales a la música de su esposo. La cantante de ópera cantó los tonos de Strauss convenciéndolo de que él podía escribir operetas. Un poco después, él comenzó a escribir operetas por lo que vino a ser su periodo más creativo. Fue durante éste tiempo que él escribió la famosa opereta Die Fledermaus.
Las dos primeras operetas de Strauss nunca fueron presentadas, pero la tercera, Indigo y los Cuarenta Ladrones, fue de gran triunfo. El público genuinamente adoraba su música. Die Fledermaus se estrenó el 5 de Abril de 1874 en el teatro an der Wien en Viena, Austria. Aunque sus primeras producciones fueron un poco decepcionantes, las obras subsecuentes dieron a la ópera el triunfo que se merecía. Gustav Mahler, el famoso compositor y conductor, fue de gran instrumento en llevar Die Fledermaus a una establecida casa de ópera en 1894. La primera presentación fue en la Casa Metropolitana de Opera el 16 de Febrero de 1905, la cual abrió las puertas a la tradición de presentar famosos artistas en la fiesta del Príncipe Orlofsky en el Acto II. No menos de veintinueve artistas, incluyendo el famoso tenor Enrico Caruso, aparecieron en la plataforma para tal escena.
La esposa de Strauss, Jetty, murió en 1878, dejando al compositor devastado sin fuerzas para trabajar o concentrase. Un pequeño matrimonio con la bonita y joven cantante Angélica Dietrich fue un desastre: ella tenía más interés en su fama y dinero que en la relación. Después de algunos anos Angélica se fue con uno de los amigos de Johann. El compositor finalmente se casó con Adele Deutsche, la viuda del hijo de uno de sus viejos amigos, quien le trajo felicidad por el resto de su vida.
Strauss fue un famoso prolífico compositor. Durante el curso de su vida compuso 479 piezas de baile, 16 operetas, y una ópera. Cuando nuevas ideas musicales le venían a su mente y no tenía su cuaderno para escribirlas, usaba partes de su camisa, billetes, el periódico, o cualquier otra cosa que tuviera en sus manos. Por cierto, el famoso puente en el vals Blue Danube fue primeramente apuntado en el collar de su camisa. Wagner llamó a Strauss, "el más brillante en la música que he conocido." Cuando una orquesta le llevó serenata a Johann el día de su cumpleaños en 1876, Wagner solicitó los valses de Strauss, se entusiasmó tanto que aprovecho la ocasión para dirigir Vino, Mujeres y Canión él mismo.
Sobre todo, Strauss fue muy amado y apreciado por el publico de Viena. En 1894, cuando la ciudad celebró los cincuenta años de la primera presentación de Johann, un gran grupo de personas se reunió cerca del viejo balcón del compositor. Emocionado, Strauss les dijo: "Si en verdad tengo talento, le doy gracias sobre todo a mi amada Viena por él!"
Strauss continuó componiendo música hasta que murió de neumonía en 1899.
Johann Strauss compuso con "El murciélago" su obra maestra. Cada número musical se convirtió en un gran éxito. La única duda que podría plantearse es el género al que pertenece esta obra. Ante todo, a la ópera cómica, que se aproxima en muchos puntos a la opereta, la zarzuela española y la comedia. Cualquiera que sea el género en que se sitúe El murciélago, es la culminación de la opereta. La Hofoper de Viena, y de acuerdo con ella muchos otros templos serios de las Musas, la declararon ópera cómica para poder incluirla en su programación. El caso es que es de las mejores. Rebosa humor e ingenio, energía y alegría de vivir. Las ocurrencias se suceden sin descanso y cada una es de un arte exquisito. También son brillantes los papeles de los artistas; plantean grandes exigencias y muchos están a la altura de los cantantes de ópera. En la música de El murciélago se expresa como en ninguna otra obra la infinita magia de una ciudad y de una época, que a decir verdad tenían numerosos problemas sin solución, pero rebosaban capacidad creativa y optimismo.
El estreno de "El murciélago" tuvo lugar en un momento sumamente desfavorable. Una gran crisis económica sacudía a Austria, y pocos meses antes, el Viernes Negro, se había derrumbado la Bolsa de Viena y había arrastrado al abismo a varias fortunas aparentemente sólidas. El 5 de abril de 1874 reinaba en el Theater an der Wien un ambiente apocalíptico que ni siquiera El murciélago podía cambiar. Hubo sólo 17 representaciones, una cantidad casi ridícula para el célebre Johann Strauss y que parecía un peligroso fracaso. En los demás países que representaron en seguida El murciélago, la obra obtuvo el éxito rotundo que merece. Se convirtió en una de las obras más ejecutadas de ese género alegre y ligero que es tan difícil interpretar bien.


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viernes

LA VIUDA ALEGRE (LEHAR)


El popular vals, símbolo de la alegría de vivir de la nueva burguesía, reemplazó al minué de la aristocracia en las salas de baile vienesas. Los valses ingresaron a las salas de concierto en ciclos de carácter sinfónico, como los de Josef Lanner, de cuya orquesta saldría Johann Strauss, al que siguió Johann Strauss hijo, apodado el rey del vals y autor, de los celebérrimos Danubio Azul, Vals del Emperador, y Cuentos del bosque de Viena, entre otros, además de operetas como El murciélago o El barón gitano. También su hermano Josef alcanzó la fama, con valses como Golondrinas de Austria. Otros autores de operetas vienesas fueron Franz von Suppé con La bella Galatea, Millócker (Gasparone), así como Zeller, Heuberger, Ziehrer y Lehar.
Franz Lehár, (Komáron, actual Hungría, 1870-Bad Ischl, Austria, 1948), fue un compositor austriaco de origen húngaro. Si Johann Strauss representa la edad de oro de la opereta vienesa, Franz Lehár constituye el máximo representante de lo que se ha dado en llamar su edad de plata. Hijo del director de una banda militar, sus primeros pasos en el mundo de la música los dio en la misma dirección que su padre y como violinista. La composición, no obstante, le atrajo desde edad temprana. Tras una decepcionante incursión en el campo operístico con Kukuska (1896), la acogida triunfal de su opereta Die Rastelbinder (1902) acabó de orientar su carrera hacia el cultivo de este género ligero, al que él, con sus aportaciones de madurez, otorgó una calidad dramática y expresiva desconocida hasta entonces. La viuda alegre (1905) acabó de consagrarlo, convirtiéndose en su partitura más apreciada y difundida. Son dignas de mención también El conde de Luxemburgo (1909), Amor gitano (1910), Frasquita (1922), Paganini (1925), El país de la sonrisa (1929) y Giuditta (1934), su despedida de los escenarios.
"La viuda alegre" es una opereta escrita en 1905. El libreto fue escrito por Victor Léon y Leo Stein basados en la comedia L'attaché d'ambassade de Henri Meilhac. Fue estrenada en Viena el 28 de diciembre de 1905 y desde entonces es considerada una de las obras más importantes del género. Entre los pasajes musicales conocidos se encuentra la canción "Vilia" y el "Vals de la viuda alegre".



miércoles

OBERTURA DE CABALLERIA LIGERA (SUPPÉ)


Franz Von Suppe, cuyo auténtico nombre es Francesco Ezechielle Hermenegildo Cavaliere Suppe Demmelli, nació el 18 de abril de 1819 en la pequeña localidad dálmata de Splato. Sus padres de origen belga, habían fijado provisionalmente allí su residencia. A los ocho años Suppe comenzó a cantar en el coro de Zara, capital de Dalmacia. El maestro del coro y el director de orquesta Guiseppe Ferrari le instruyeron en lo básico del arte musical.
Cuando cumplió los 15 años sus padres lo enviaron a la facultad de derecho de la Universidad de Padova. Cuando finalizó la carrera entró en el cuerpo de funcionarios del imperio Austro-húngaro. Fue durante estos años cuando realizó sus primeros viajes a Milán donde conoció a Rossini y Donizetti que le marcaron profundamente quedando muy impresionado por la obra Guillermo Tell de Rossini.
En 1835 y tras la muerte de su padre marchó a Viena , ingresando en la facultad de medicina; pero finalmente movido por la música dejó los estudios.
A partir de ese momento comenzó a trabajar como director musical en diversos teatros de Viena. A su vez compuso sus primera óperas de estilo italiano que fueron realmente un fracaso.
En 1860 su carrera profesional sufre un gran vuelco. Tras haber escuchado las óperas bufas de Offenbach decide imitar este estilo adaptándolo al idioma alemán y la escena vienesa.
En los años setenta y ochenta Suppe compone las que serían sus dos obras maestras las operetas Fatinitza y Boccaccio.
Pese a que Suppe asimiló el arte de Offenbach en ningún momento perdió el estilo italiano como se refleja en sus overturas Banditenstreiche y Irrfahrt um’s Glück.
No obstante y pese a la gran fama cosechada con Boccaccio y Fatinitza, las obras de Franz Von Suppe pronto caían en el olvido a excepción de las overturas y otras danzas que eran popularizadas por orquestas y bandas militares de toda Europa y U.S.A.
El gran sentido del humor de Franz Von Supe le permitió el componer operetas con contenido seudobiográfico de compositores clásicos como Mozart o parodias de obras clásicas como Summer Night’s Dream.
Llegados a está época Viena estaba llena de compositores de opereta que pugnaban constantemente entre si. Johann Strauss y Carl Millöcker triunfaban en los teatros europeos y Suppé adoptó una postura ambigua al dejar que su rivales le ganasen terreno. Mientras tanto y consagrado como un genio musical decidió cultivar la overtura como género independiente al estilo italiano creándose, entre ellas, la Fest.-Ouvertüre.
En 1883 Suppé vuelve a ganar terreno en la lucha por el público vienés al estrenar la popularísima opereta Afrikareise de la cual sobrevive en el repertorio actual la overtura y la Marcha über Berg, Über Tal.
Tras la muerte de su hijo pocos años después y visiblemente afectado Supe se retira de la escena musical vienesa muriendo en el olvido en 1895.
Llegados los últimos años del siglo XIX el público empieza a valorar el arte del compositor dálmata y sus obras olivadas empiezan a interpretarse en conciertos de sociedad rescatando algunas de sus overturas entre ellas Flotte Bursche que contiene un pasaje del famoso Gaudeamus Igitur adelantándose a Brahams en la popularización de esta himno estudiantil alemán, Kinderein y la que fue una de sus primeras obras Zehn Mädchen und Kein Mann.
Suppé compuso cerca de 30 operetas y 180 farsas, ballets, vodeviles y otras obras. Aunque la mayoría de las óperas de Suppé han caído en el olvido, las oberturas, especialmente Leichte Kavallerie (Caballería ligera) y Dichter und Bauer (Poeta y aldeano), han sobrevivido y algunas de ellas han sido usadas en las bandas sonoras de películas, dibujos animados o anuncios, además de ser interpretado con frecuencia en los conciertos sinfónicos populares. Algunas de las óperas de Suppé son todavía interpretadas en Europa. Peter Branscombe escribió en el New Grove Dictionary of Music and Musicians que la obra Des ist mein Österreich de Suppé es el segundo himno nacional de Austria.
Suppé mantuvo vínculos con su región natal, Dalmacia, y de vez en cuando visitaba Split, Zadar y Šibenik. Algunas de sus obras están vinculadas con Dalmacia, en particular, en su opereta The Mariner's Return (El retorno del marinero) la acción se desarrolla en Hvar. Después de su jubilación como director de orquesta, Suppé continuó escribiendo óperas, pero cambió su enfoque a la música sacra. También escribió un Réquiem para el director de teatro Franz Pokorny, tres misas, canciones, sinfonías y oberturas de concierto.


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jueves

EL MOLDAVA DE "MI PATRIA" (SMETANA)


El Romanticismo coincide con el resurgimiento nacional en las tierras checas. La manifestación más destacada del mismo en la esfera musical fue el surgimiento de la ópera checa. El gran éxito del drama con música La Familia Suiza del alemán Joseph Weigel (1766-1846) en 1823 impulsó a Chmelenský y Frantisek Skroup (1801-1862) a escribir la primera obra dramática y musical checa. Skroup nació en Osice, cerca de Pardubice, Bohemia Oriental, y empezó a componer ya en el liceo, continuando durante sus estudios de filosofía y derecho en Praga. Después del estreno de la ópera Lañador (Dráteník, 1826) se convirtió en director de orquesta del Teatro de los Estamentos de Praga. Con Chmelenský compuso otras dos óperas checas, Oldrich y Bozena (1826) y Las bodas de Libuse (1835). La música, que Skroup compuso para el drama Fidlovacka, de Josef Kajetán Tyl, se hizo inolvidable gracias a la canción Dónde está mi casa (Kde domov muj), que se convirtió en el himno nacional checo.
Bedrich Smetana, (Litomysl, actual República Checa, 1824-Praga, 1884), fue un compositor y director de orquesta checo. Aunque históricamente los territorios que conforman Bohemia han dado grandes nombres a la música, Smetana fue el primero que supo expresar en sus obras el espíritu, la esencia y los anhelos de su patria. En este sentido, debe ser considerado como al padre de la escuela musical nacionalista checa, cuya impronta sería decisiva en los autores que lo siguieron, entre ellos Dvorak y Janacek.
Hijo de un cervecero amante de la música, las aptitudes musicales se manifestaron a tan temprana edad en el pequeño Smetana, que a los seis años hizo su primera aparición en público como pianista y a los ocho escribió sus primeras piezas. Deseoso de triunfar como concertista, en 1843 el músico se trasladó a Praga con el fin de mejorar su técnica. Eran años de tensión política entre el emergente nacionalismo checo y el centralismo de las autoridades austríacas, y Smetana participó en el movimiento de concienciación patriótica con varias marchas revolucionarias y un exaltado Canto a la libertad (1848).
Tras un paréntesis de cinco años en Göteborg como director de la Sociedad Filarmónica (1856-1861), colaboró en la fundación de numerosos organismos musicales checos, entre ellos el Teatro Nacional de Praga. En 1866 estrenó en él sus dos primeras óperas, Los brandemburgueses en Bohemia y su obra maestra, La novia vendida, primer ejemplo acabado de ópera nacional checa.
Con ella y las que le siguieron –Dalibor (1867) y Libuse (1872), entre otras–, Smetana no sólo se convirtió en el fundador y líder de la escuela nacionalista bohemia, sino que consiguió el anhelado cargo de director del Teatro Nacional, en el que permaneció hasta que en 1874 una sordera provocada por la sífilis le obligó a presentar la dimisión.
Pese a las dificultades, entre 1874 y 1879 vieron la luz los seis poemas sinfónicos que integran su obra maestra orquestal, el ciclo Mi patria. De esta época data también una de sus partituras más sentidas y originales, el Cuarteto de cuerda núm. 1, «De mi vida» (1876). Perdida la razón a consecuencia de la enfermedad, Smetana pasó los últimos años de su existencia recluido en un hospital psiquiátrico de Praga.
El Moldava (Vltava) de 1874 es el segundo de los poemas sinfónicos que componen el ciclo Mi patria (Ma Vlast) y fue finalizado sólo 20 días después del primero, Vysehrad. Comienza con una melodía en la flauta opuesta al pizzicato de las cuerdas, que imita el fluir de las aguas del río. Violines y maderas describen después su curso mientras se oyen las trompas de caza en sus orillas. Irrumpe una danza campesina a la que siguen las flautas representando las ninfas de sus aguas. Luego retorna el tema del río que gana impulso hasta su desaparición en el horizonte. La obra se estrenó el 4 de abril de 1875 en Praga.


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sábado

SINFONIA DEL NUEVO MUNDO (DVORAK)


El drama wagneriano decayó en la Italia de fines de siglo por la corriente melodramática y megalómana del verismo, representada por las óperas Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni y Pagliacci de Ruggiero Leoncavallo. Otros músicos italianos importantes de la época fueron Ferruccio Busoni (reconocido por sus obras para piano y sus escritos, que predijeron el vanguardismo del siglo XX), Umberto Giordano y Wolf-Ferrari. En Chequia y Eslovaquia, después de Smétana y Dvorak triunfaron Fibich, Novák y más tarde Janácek, quien desde 1890 renunció a los estilos de la Europa occidental. En la misma época se destacaron los ingleses Parry, Elgar, Delius, Bax, Vaughan Williams, Ireland y Holst y en Estados Unidos, Chadwick, Horatio Parker, Edward MacDowell y Gottschalk.
Antonin o Anton Dvorak, Nelahozeves, 1841 - Praga, 1904, fue un compositor checo. Hijo de un mesonero, ya desde niño demostró disposición para la música. Inició sus estudios en Zlonice en 1853 y los prosiguió en Praga durante el período 1857-59. Luego tocó la viola en una orquesta hasta 1871. Al mismo tiempo emprende su actividad de compositor. El primer éxito alcanzado en este ámbito fue un Himno con texto de Hálek (1873); gracias a tal obra obtuvo el cargo de organista de la iglesia de San Etelberto, que conservó hasta 1877.
A estos años pertenecen el Stabat Mater y otras composiciones sinfónicas y vocales, pero sobre todo para conjuntos de cámara. En 1875 recibió un estipendio del Estado. Mientras tanto, sus obras provocaban el interés de Brahms y Hanslick, así como el del editor Simrock. La música de Dvorak conoció entonces mayor auge, publicando las Danzas eslavas (1878), el Cuarteto op. 51 (1879) y las primeras Sinfonías. El músico visita repetidamente Inglaterra, donde es nombrado doctor "honoris causa" de la Universidad de Cambridge (1891). Las de Viena y Praga le confieren también esta misma distinción.
En 1892 acepta la invitación de marchar a Nueva York como director del Conservatorio Municipal; en América escribiría algunas de sus obras más famosas: la Sinfonía del Nuevo Mundo (1893), el Cuarteto en fa mayor (1893), los Cantos bíblicos (1894) y el Concierto para violoncelo y orquesta (1895). La nostalgia de la patria le indujo a regresar a Praga, donde volvió a ocupar el cargo de profesor de composición del Conservatorio, alcanzado en 1891.
Durante los últimos años de su vida intentó, sin mayor éxito, escribir para el teatro nacional, según el ejemplo de Smetana; en este aspecto cabe recordar sobre todo Russalka (1900). Falleció cuatro años después de la composición de tal obra, apreciado y honrado como uno de los principales músicos de su época y singularmente de su país, aun cuando en su música se hubiera dado, en cierta medida, una contaminación entre los elementos nacionales y la tradición sinfónica alemana.
La obra de Dvorak es muy variada: desde la ópera a la música de cámara pasando por la música sinfónica, terreno al que dedicó más atención. Su obra musical no es tan sencilla y bucólica como la de su compatriota Smetana, ya que Dvorak posee un lenguaje más moderno, emplea mayor sofisticación técnica y una orquesta de plantilla más numerosa. En su orquestación busca la espectacularidad, conseguida a través de contrastes dinámicos y de la experimentación de nuevas combinaciones tímbricas. Algunos de los recursos que emplea son propios de los compositores eslavos, como la utilización frecuente del registro grave del violín y el uso de los instrumentos de metal en pianissimo. Su fluidez y gran espontaneidad melódica proceden en cierta medida de Schubert.
En sus obras de juventud, Dvorak imitaba los modelos románticos, especialmente los de Mendelssohn. En la década de los años sesenta se puede apreciar en su música cierta ambigüedad tonal y frecuentes modulaciones hacia ámbitos tonales lejanos. Surgieron así obras camerísticas como sus cuartetos de cuerda en fa menor Op. 9 (1873) y la menor Op. 16 (1874); y obras orquestales como la Segunda Sinfonía en Si bemol mayor (1865).
Pero a partir de 1874, Dvorak se alejó del influjo de compositores como Liszt y Wagner y desarrolló un estilo algo más convencional y clásico. Fue en esa época cuando comenzó a estudiar el folclore de su país, cuyos principales elementos utilizó posteriormente en sus composiciones. Así, incluyó en su obra ritmos sincopados de danzas populares como la mazurka, la dumka o la sparcirka y abandonó la práctica de la anacrusa, ya que ésta no existe en el folclore checo.
En esta línea de carácter nacionalista surgieron multitud de títulos, como las Tres rapsodias eslavas (1878), el Cuarteto de cuerda en mi mayor (1879), la ópera Dimitri (1881-1882) y la Sexta Sinfonía en re mayor (1880), cuyo tercer movimiento es una danza popular checa llamada furiant. También corresponden a estos años sus obras maestras Leyendas (1881) para orquesta, la cantata La novia del espectro (1884) y el oratorio Santa Ludmila (1885-1886), que junto con el Requiem (1890) hizo de Dvorak el creador del oratorio checo.
Un lugar destacable de su producción lo ocupa su Stabat mater de 1877. Es su obra sacra más importante y fue concebida para ser interpretada en versión de concierto, y no en la liturgia religiosa. Es una obra de carácter meditativo y orquestación transparente, con abundancia de cromatismos. Otras obras religiosas que cabe señalar son la Misa en Re mayor Op. 86, para solistas, coro y órgano, y el Te Deum (1892) para soprano, bajos solistas, coro y orquesta.
Al ser un excelente intérprete de viola, se sintió fuertemente inclinado también hacia la música de cámara. Entre sus partituras de este género destacan los cuartetos de cuerda y los tríos con piano, entre los que destaca el Op. 90, más conocido como Dumky. En él no utiliza la clásica estructura de cuatro movimientos, sino que emplea seis movimientos basados en la dumka y los divide en dos grupos.
En el campo de la música orquestal desarrolló gran parte de su talento, ya que además de sus nueve sinfonías, escribió poemas sinfónicos, oberturas de concierto, rapsodias y conciertos para instrumento solista, entre otras. El músico checo ha sido considerado como un sinfonista brahmsiano en la forma, pero de sonido wagneriano. Su Sexta sinfonía en Re mayor (1880), compuesta para la Orquesta Filarmónica de Viena, fue la primera en proporcionarle notoriedad internacional dentro del campo de la música sinfónica.
Pero, sin lugar a dudas, su sinfonía más célebre es la Novena o del Nuevo Mundo (1892). Esta última obra posee reminiscencias de los cantos espirituales negros y de las melodías de las plantaciones del sur de los Estados Unidos que Dvorak oyó cantar en Nueva York a Harry T. Burleigh, un alumno suyo. El compositor realizó investigaciones sobre cuáles serían los aspectos definitorios de un estilo musical propiamente americano y llegó a la conclusión de que el uso de la escala pentatónica en la línea melódica, las cadencias plagales y los ritmos sincopados eran las características más típicas de esta música.
Estos aspectos se dejan ver en otras obras de Dvorak compuestas en Estados Unidos, como son el Cuarteto de Cuerda nº 12 en Fa mayor, el Quinteto de Cuerda en Mi bemol mayor y las Biblické pisne (Canciones bíblicas). En cambio, el Concierto para violonchelo en Si menor, compuesto en América en 1895, no contiene los citados elementos de la música norteamericana y fue escrito para el chelista checo Hanus Wihan.
En el último periodo de su obra, Dvorak volvió a las formas de su juventud y prestó especial interés a las óperas y al poema sinfónico. De todas la óperas de esta época, en vida del autor sólo conoció el éxito La Ondina (1900). Respecto a sus poemas sinfónicos, destacan títulos como El hada del mediodía, La rueda de oro, La paloma (todos de 1896) y el Canto heroico (1897).
La Sinfonía del Nuevo Mundo, compuesta durante la estancia de Dvorák en Estados Unidos, puede considerarse una de las piezas básicas del repertorio orquestal. En ella aparecen melodías que reflejan una inspiración americana nativa, aunque Dvorák negó haber utilizado citas, excepto en el segundo tema del primer movimiento, basado en un canto espiritual afronorteamericano. También se impregna de este ambiente en el segundo movimiento. En el scherzo encontramos una especie de danza ritual india, para acabar en un final de trompas y trompetas en contraste con los acordes secos de la orquesta.


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viernes

SINFONIA Nº 8-ALLEGRO MA NON TROPPO (DVORAK)


Muchos compositores, por lo menos desde Beethoven, han escrito una sinfonía que se destaca dentro de su obra como pacífica, simple y natural. Beethoven llamó a la suya la Pastoral. Otros compositores quizá no hayan tomado prestado de Beethoven el título (aunque Vaughan Williams lo hizo para su Tercera Sinfonía) ni su enlace de programa de una sinfonía sin problemas, con imágenes del campo, pero hay un cierto humor idílico que es compartido por la Segunda de Brahms, la Primavera de Schumann, la Quinta de Schubert, la Cuarta de Mahler, la Séptima de Prokofiev, la Expansiva de Nielsen, la Romántica de Bruckner, la Escocesa de Mendelssohn y la Octava de Dvorak.
La Sinfonía Octava refleja no sólo el humor más feliz de Dvorak, sino también una continuación del compromiso con el nacionalismo checo de su música. Debido a que la obra fue compuesta en su casa de verano en Vysoká, lejos de las presiones profesionales de la vida urbana y posiblemente porque el compositor se proponía invocar la música folclórica, la sinfonía fue compuesta sin esfuerzo. Sentía que su mente desbordaba de ideas musicales: "¡Si tan sólo pudiera escribirlas inmediatamente! Pero allí -debo ir lentamente... Las melodías simplemente brotan de mí." Debido a que la música fluía fácilmente, el compositor pudo iniciar la sinfonía apenas una semana después de haber terminado su obra anterior, un Cuarteto de Piano. Sólo le llevó doce días componer el primer movimiento, otra semana el segundo, cuatro días el tercero y seis días el final. La orquestación fue terminada seis semanas más tarde.
Dos meses después de terminar la obra, el compositor la presentó a la Academia de Bohemia para Estímulo del Arte y la Literatura, de la que recientemente había sido designado miembro. También presentó la sinfonía como su "ejercicio" cuando, en 1891, recibió el doctorado honoris causa por la Universidad de Cambridge. La obra se interpretó en la ceremonia de presentación junto con su Stabat Mater. Dvorak recordaba el acontecimiento:
Nunca olvidaré cómo me sentí cuando me hicieron doctor en Inglaterra. Nada excepto la ceremonia y nadie excepto doctores. Todos los rostros estaban serios y me parecía que ninguno sabía ninguna otra lengua que el latín. Miraba a la derecha y a la izquierda y no sabía a quién debía escuchar. Y cuando me di cuenta de que todos me hablaban a mí, experimenté un gran impacto y me sentí avergonzado de no saber latín. Pero cuando pienso en eso hoy, me río, y pienso que componer Stabat Mater es, después de todo, más que saber latín.
La Octava Sinfonía, a pesar de su sencillez aparente, presenta modos nuevos de afrontar la forma sinfónica. El primer movimiento comienza con un tema que es una mezcla de introducción y exposición. Como introducción, conduce a la sinfonía moviéndose hacia la tonalidad principal. Pero a diferencia de una introducción, está ejecutada en el mismo tiempo rápido que el resto del movimiento. Lo que resulta ser el tema principal se escucha un poco después: una tonada de simplicidad folclórica, interpretada por el solo de flauta. El segundo tema, caracterizado por el ascenso con salto de octava en los vientos, utiliza un artificio típico de la música folclórica checa: repite su compás de apertura dos veces antes de seguir adelante.
El segundo movimiento también tiene una estructura inusual. Comienza con un tema en parte solemne y en parte punzante que al principio parece revolotear entre Mi bemol mayor y Do menor. Lo que parece ser un tema opuesto llega en Do mayor: con un acompañamiento de escalas de violín, la flauta y el oboe tocan una melodía exquisitamente pacífica. Esta tonada parece ser demasiado tranquila para presentar el conflicto tradicional con el tema principal. Y así lo es, ya que la música nunca más regresa a Mi bemol mayor o a Do menor. En retrospectiva, comprendemos que la apertura, tal como parece la del primer movimiento, es tanto una introducción como una exposición. El carácter confiado de la melodía en Do mayor impregna la música. Es este segundo tema, no el primero, el que regresa después de la sección de desarrollo. Incluso cuando el tema de la apertura finalmente vuelve, lo hace en tonalidad del segundo tema.
El tercer movimiento está estructurado de forma tradicional. Consta de un vals de inequívoco carácter folclórico checo, con una sección media que es también de tipo folclórico. Al comienzo de este trío, la flauta y el oboe ejecutan una tonada bella con un acompañamiento delicioso de cuerdas y timbales. Esta melodía está tomada de la ópera de Dvorak Los Amantes Obstinados. Después de que el vals regresa, la sección media se transforma en una danza rápida para terminar el movimiento. En su simplicidad, este movimiento recuerda las danzas eslavas del compositor.
El final es un conjunto de variaciones. Después de una fanfarria de trompetas, oímos el tema principal en los violonchelos. Esta melodía comienza, al igual que el tema de la flauta en el primer movimiento, con una tríada tónica ascendente. El compositor tuvo dificultades para construir esta melodía. En realidad escribió diez versiones diferentes de ella. Es fascinante compararlas para ver cómo emerge, paso a paso, en su forma final. Las variaciones se van alejando progresivamente del tema inicial, pasando a través de una variación deliciosa en flauta y una sección en Do menor, antes de que la fanfarria de trompetas señale el regreso al tema en su apariencia original.